martes 23 de junio de 2009

Marx y los Beatles

Reproduzco a continuación una charla que vengo teniendo por mail (y que según tengo entendido surge de este post) acerca del alcance de la teoría marxiana del valor. Las preguntas de Julián me parecen una cuestión central para entender los tiempos que corren (y que vienen corriéndonos). A propósito les recomiendo que vayan a ver la obra Marat / Sade en el teatro San Martín. ¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? Vayan y después le cuentan al tío dolmancé.

Que tengan un bien día.


Julián 19 de junio de 2009 23:19
Para: tintxo@gmail.com
Estimado Dolmancé, he leído su muy clara y prolija exposición de la teoría del valor en el blog de Jack Celliers, me comunico con usted para plantearle una duda que tengo con respecto a la teoría.

Hay algo que yo nunca me pude explicar del todo, que no me parece que quede explicado en lo que escribe usted.
¿Cómo se explica desde el punto de vista de la teoría del valor-trabajo que los Beatles sean millonarios? En un trabajo de Astarita, leí que la teoría marxista del valor debe acotarse a las mercancías reproducibles: es evidente que no puede expresarse el valor de un Van Gogh en las horas de trabajo socialmente necesario para producirlo.
En el disco (estamos en la era de la reproductibilidad técnica) hay una parte reproducible y otra no, pues se supone que no cualquiera puede componer y grabar esos temas. O sea, hay casos en los que evidentemente el valor no puede ser explicado en términos marxistas. Entiendo que es una pretensión de la teoría -Diego Guerrero lo dijo en un intercambio con un liberal, que creo haber leído en http://www.liberalismo.org- ofrecer una medida objetiva del valor. Parece que hay cosas cuyo valor no puede medirse objetivamente. Quizás vale preguntarse, en el mundo en que YouTube y Google cotizan millones, si no estamos tendiendo hacia un escenario en el que cada vez hay menos cosas cuyo valor sea objetivamente determinable. A eso -creo- apuntaban las preguntas de J sobre Carlos Slim o Bill Gates.

Yo estoy planteando una inquietud, y soy absolutamente receptivo a una respuesta desde el marxismo. Simplemente, habiendo leído el primer tomo del Capital y conociendo el esquema que explicaron ustedes, no sé hacerlo funcionar en estos casos complicados. Salvo que la solución sea remitir todo a una constitución "en última instancia" del valor en la producción fabril, en cuyo caso todos los demás fenómenos son degeneraciones más o menos complejas de un fenómeno trasparente.
Leo atentamente a quien me ofrezca algo de luz.

Gracias


Martín 22 de junio de 2009 15:49
Para: Julián
Hola Julián, gracias por escribir.

Respecto de tu pregunta, creo que la respuesta de Astarita es correcta.

¿Por qué los Beatles son millonarios?

Bueno, ciertamente esto está fuera del alcance de la ley del valor.

Esto puede dar lugar a confusiones, por eso lo conveniente es poner las cosas en perspectiva. En términos teóricos, este fenómeno marca uno de los límites de la ley de valor, pero en términos prácticos podemos ver cómo se inscribe dentro de la lógica general del valor en el capitalismo.

Me explico. La asignación de valor a cosas que no tienen trabajo incorporado forma parte de la competencia capitalista.

En el caso de la tierra y los recursos naturales hay una apropiación inicial y una progresiva inclusión dentro de la lógica general del valor. Hay cosas que no tienen valor en tanto nadie se las ha expropiado (el aire, por ejemplo). Hay que mirarlo desde una perspectiva histórica.

Esto está muy bien explicado en el capítulo XXIV de El Capital (Acumulación originaria)

Ahora, en el caso de aquellos bienes cuya valorización trasciende el trabajo humano invertido en su producción y reproducción, se trata de triunfos en el campo cultural, valorizaciones subjetivas de un producto frente a otros, que claro, son imposibles de medir en términos objetivos.

Pero esta valorización se choca con los propios límites del capital. La competencia capitalista tiene por fin la búsqueda de rentabilidad y eso lleva a crear fetiches, y a pagar con trabajo propio bienes y servicios que satisfacen necesidades simbólicas (que también son triunfos culturales - o muchas veces derrotas).

Las interpretaciones mecanicistas llevan a entender al mundo como algo absolutamente matematizable, objetivizable en su máxima expresión. El mismo Marx advertía que esto es ridículo. Si lo que intentamos hacer es entender la dinámica del capitalismo y buscar leyes generales que expliquen su desarrollo no nos tenemos que olvidar que la economía política no es un fenómeno natural del que podemos abstraernos y observar sin intervenir.

Por eso no creo que las diferencias entre lo material y lo cultural sean estables. Los fenómenos culturales tienen una lógica propia, y no podemos trazar una línea imaginaria y decir ésto es cultural y ésto otro es material. No es sino conquistando el terreno cultural que las relaciones de producción basadas en el poder económico pueden hegemonizarse.

Otra cosa distinta es el mercado de valores y el desfasaje entre la especulación financiera y la producción real. Yo veo, como vos, una tendencia a la financierización. Pero por otro lado hay una intensificación de las relaciones capitalistas, un aumento de la desigualdad (que no impide el crecimiento y la expansión de la economía), una precarización de las relaciones laborales y una cada vez mayor exclusion social.

Lo crucial de la tesis de Marx es que el capitalismo se cae por sí solo.

Pero no se reemplaza por sí sólo.


Saludos,
Tincho (dolmancé)




Julián 23 de junio de 2009 02:34
Para: tintxo@gmail.com

Hola Martín, gracias por Responder. Se me han acalrado muchas dudas, de hecho tan sólo me queda una en cuanto a lo que dijiste: si efectivamente el límite entre lo "material" y lo "cultural" es difuso, parece que también es difusa la aplicabilidad de la teoría del valor. De hecho, parece que le decís "material" a aquello cuyo valor es mensurable en horas de trabajo socialmente necesario.

Agradecería que te extendieras un poco más sobre ese punto,

Saludos!


Martín 23 de junio de 2009 10:21
Para: Julián
Julián,

Es un debate interesantísimo.

Digamos que si uno establece el alcance de una teoría, los límites dejan de estar difusos. Pero no perdamos de vista que estamos hablando de cuestiones humanas, no de fenómenos naturales. Hay distintas aristas.

Pensalo por el lado de la valoración subjetiva, que es el leitmotiv de la economía neoclásica: El precio responde al deseo subjetivo de los consumidores. Se parte de un sujeto abstracto, una especie de ente racional colectivo, preexistente, igual a sí mismo, eterno. Una abstracción ciertamente más "difusa" que la teoría del valor trabajo (aún en su interpretación más ramplona). Ni hablar de "los mercados", la "libertad de los mercados", o la "reacción de los mercados". Como si los mercados fueran fuerzas ajenas a la existencia humana.

¿Qué es lo que explica, en última instancia, la sucesión de crisis periódicas dentro del capitalismo? ¿La distorsión en la valoración subjetiva de los bienes producidos o la tendencia decreciente de la tasa de ganancia señalada por Marx?

¿Qué resulta más determinante para entender la dinámica capitalista? ¿Los vaivenes de la especulación, o la explotación de los asalariados, la precarización laboral, y la exclusión de millones de personas que le dan sustento material a la especulación? Porque, digamos, no hay límite teórico para la especulación. No hay, en principio, límite para la distorsión subjetiva del valor. Pero hay un límite real, físico, de la explotación.

¿Cómo explicar que aún con el desarrollo actual de la tecnología millones de personas mueran de hambre? ¿La existencia de vagos por un lado y emprendedores por el otro, o las relaciones de producción existentes? ¿Es una cuestión meramente subjetiva, o una relación de fuerzas desigual?

Ahora pensemos en la acumulación de capital. A nivel global, cada vez menos personas concentran cada vez más riquezas. La economía mundial crece a un promedio del 3% anual, y al mismo tiempo cada vez más personas "sobran" y de hecho son expulsadas por la fuerza por fuera de los márgenes de supervivencia. ¿Cómo se da esto, cuál es la dinámica de este fenómeno? ¿Los grupos de poder son todos Beatles que triunfaron en el campo cultural, o más bien se enriquecieron como consecuencia de explotar trabajo ajeno?

Es fácil dar una respuesta desde el trotskismo barato. Pero lo cierto es que también hay un capital cultural y simbólico. Ahora bien, pongamos las cosas en perspectiva... ¿Qué termina siendo más decisivo? ¿La sensibilidad pop o la propiedad de los medios de producción?

Hay muchas críticas que yo le haría al marxismo. Pero la teoría del valor trabajo me parece vigente.

Saludos,
Martín


23 comentarios:

Jack Celliers dijo...

¡Qué interesante meter la cuchara aquí! Permiso... Me parece que se confuden varias cosas:

1) ¿Cómo se explica desde el punto de vista de la teoría del valor-trabajo que los Beatles sean millonarios?

Me parece que Julián confunde un disco de los Beatles con el producto del trabajo de los Beatles, y esto aunque parezca mentira no es cierto. Un disco de los Beatles es el producto del trabajo de los Beatles... más el de compañías discográficas, un aparato de publicidad, marketing, difusión, etc. impresionante. Sin contar con que además de la inspiración artística el artista necesita instrumentos de trabajo, y en el caso de la música moderna la grabación de un disco (es decir, música en un formato portable y vendible en forma masiva) requiere de estudios de grabación, consolas, etc. etc.

El trabajo humano invertido en todo este aparato es impresionante. Julián lo olvida y presenta al disco de los Beatles como si los Beatles hubieran simplemente cantado y el disco se hubiera creado y difundido por arte de magia. Es un error que salta a la vista ni bien uno considera todos los elementos necesarios para hacer famosos a los Beatles.

Esto no es quitarle mérito a la obra de los Beatles, sino entender cómo funciona la industria moderna de la música, que provee difusión a una escala mundial que al artista por sí solo le es inalcanzable.

Se mencionará internet, medio de difusión mucho más masivo y que elimina la intermediación poniendo en serio riesgo el trabajo de las distribuidoras, pero aún en este caso Internet existe, es el fruto del trabajo de millones de personas y nuevamente: es imposible obviarlo.

El producto del artista es su arte, pero sólo con ese producto el artista no puede llegar a millones de personas. Los Beatles nunca hubieran sido famosos si hubieran prescindido de las discográficas y los estudios de grabación y se hubieran limitado a cantar en bares. En el negocio de la música el producto final está compuesto por una inversión de trabajo humano de puta madre que uno tiende a olvidar porque "Es un disco de los Beatles", pero la frase no es estrictamente cierta.

Más aún: el aparato de difusión es tan importante que puede convertir en excelentes negocios obras abominables, o condenar a artistas de gran valor al fracaso.

Jack Celliers dijo...

2) ...es evidente que no puede expresarse el valor de un Van Gogh en las horas de trabajo socialmente necesario para producirlo.

Con el permiso de Julián: no es tan evidente.

Los productos del arte tienen por objeto primordial satisfacer una necesidad... del artista. Una necesidad de expresión. Desde el punto de vista estrictamente artístico el artista crea arte con el objeto de expresarse y comunicar algo, y esto es independiente del mercado.

Ahora bien, si el artista quiere vender su arte entonces ya entra en otro terreno que no tiene que ver con lo artístico sino con lo comercial. El objetivo ya no es expresarse o comunicar al mundo algo sino convertir el producto de su arte en mercancía.

Que quede claro: esto no constituye una crítica, ni estoy diciendo que el artista por hacer esto es un mercenario, etc. Las consideraciones morales quedan fuera, y la medida en que la conversión del arte en mercancía atenta contra los propios criterios artísticos es parte de otro debate. Lo que me interesa aquí es simplemente separar los tantos: el arte es el arte y el mercado es el mercado.

El producto artístico tiene un valor de uso. "Valor de uso" significa que satisface necesidades humanas y el juicio que merezcan estas necesidades es -nuevamente hay que separar los tantos- otro tema. Las necesidades humanas pueden ser perentorias o estúpidas, su clasificación y jerarquización son parte de otro debate. Cito a Karlitos:

(las mercancías sólo se realizan como valores) ...a condición de que se demuestre que el trabajo invertido en producirlas lo haya sido en una forma útil a otros, y esta condición sólo se prueba cuando hay alguien que quiere adquirirlas atendiendo a su utilidad. En suma: la utilidad de las mercancías sólo se demuestra por su cambio.

Vemos que a Marx nada le importa acerca de "utilidades ficticias" o "reales", eso es un juicio de valor, enteramente subjetivo. Si una mercancía se cambia en el mercado, entonces es porque alguien está interesado en cambiarla, punto. Así se trate del objeto más idiota destinado a satisfacer la necesidad más ridícula. El análisis de las necesidades sociales es parte de otro debate, y está ligado al hecho de que mientras existan clases privilegiadas es evidente que sus necesidades - las más idiotas si se quiere - estarán por encima de las necesidades humanas básicas de muchas otras personas. Por eso el mercado produce objetos de lujo mientras deja morir de hambre a millones: el concepto "necesidad humana" es deformado por el mercado de acuerdo a la división de la sociedad en clases.

Jack Celliers dijo...

Ahora bien, cuando el artista quiere convertir el producto de su arte en mercancía tiene que invertir en ello un cierto trabajo. Y este trabajo requiere nuevamente difusión, apoyo marketinero, exhibición, etc. Es decir: todo un trabajo destinado a vender el arte (no a producirlo).

El trabajo de hacer un producto artístico vendible puede hacerse en el momento mismo en que se produce arte (es decir: dirigiendo la propia creación no a lo que uno quiere expresar sino a lo que uno cree que se va a vender) o bien posteriormente (creo arte porque quiero expresarme y luego me doy cuenta de que podría venderlo). En cualquiera de los casos el criterio artístico y el comercial van por caminos separados porque satisfacen necesidades -para el artista- distintas: expresarse y ganar guita.

Supongamos que Van Gogh pinta un cuadro y Jack Celliers pinta otro. El trabajo contenido en el de Jack Celliers es mayor (se gastó más en pintarlo mientras que Van Gogh lo hizo en dos minutos), pero como Jack Celliers no tiene ni idea de pintura, el de Van Gogh es mucho mejor artísticamente hablando ¿No es una contradicción con la teoría del valor?

Para nada: que el cuadro de Van Gogh sea mejor significa que cumple más acabadamente su propósito, esto es: satisface necesidads artísticas del público. Su valor de uso es mayor. No difiere en nada de un martillo hecho por Jack Celliers (que no tiene ni idea de cómo hacer un martillo) y el martillo hecho por alguien que sabe hacerlo bien.

Pero atención, porque Jack Celliers podría ser comercialmente (no artísticamente) mucho más reconocido que Van Gogh si contara con un aparato de promoción muy bueno y Van Gogh no.

En suma, el producto final del arte es la obra pura (la canción, el cuadro, etc.) pero el producto difundido, distribuido y hecho llegar a las manos del público, eso ya es otro producto que requiere otro trabajo. El cuadro que se queda guardado en un desván sin ser expuesto jamás puede ser artísticamente el mejor del mundo, pero sin el trabajo de difusión no reporta el menor beneficio comercial, mientras que el cuadro mediocre difundido por todo el mundo logra unos beneficios interesantes menos debido a sus méritos artísticos que al trabajo de difusión realizado. Trabajo humano.

dolmancé dijo...

JC,

Respecto de tu primer punto, es importante que lo aclaremos. No creo que Julián olvide que hay trabajo en la venta de los discos de los Beatles, y en la reproducción del soporte material, etc, etc. Sólo que su pregunta plantea hasta qué punto puedo decir que la teoría del valor es el principio y fin de todo intercambio económico. No es en horas-hombre que podemos valorar el trabajo meramente musical de los Beatles, ni aún considerando cuán calificado haya sido, o cuánto tiempo hayan estudiado música en liverpool, o cuántas noches hayan pasado con la guitarra a cuestas componiendo canciones. Por eso digo que hay un triunfo cultural de su obra, un reconocimiento dentro del campo artístico que es relativamente autónomo del "trabajo socialmente necesario" para producirlo. De ahí que en esa apreciación subjetiva, en ese consenso de valor simbólico se hay una valorización que no se traduce en las horas-hombre que hay detrás de su producción.

Me parece que para apreciar la fuerza de la teoría del valor hay que reconocer sus límites.

LR dijo...

Básicamente concuerdo con todo lo expuesto por Jack en sus comentarios previos. Sólo podría agregar algunas boludeces pero no más que eso.

Una de ellas es que es evidente que toda la industria que rodea a esta forma de expresión artística nos indica que el mundo ha solucionado, objetivamente, la cuestión de supervivencia. Lo que la impide respecto de muchas personas son las relaciones sociales. Pero el hecho de que existe todo ese aparato industrial de la música revela que en la división social del trabajo hay gente que puede dedicarse exclusivamente a cantar y vivir de eso. La horda que debe todos los días trabajar para comer, vestirse y refugiarse, no tiene lugar para un John Lennon.

En este sentido, el triunfo cultural es expresión del triunfo de la humanidad sobre la naturaleza y de la creación de un segundo mundo mucho menos hostil que el original.

Pero a la vez yo no sé hasta qué punto es desproporcionado el dinero que hicieron Los Beatles. Tomemos el lapso de tiempo durante el cual existieron como grupo, la cantidad de discos vendidos en todo el mundo durante ese lapso, y los millones que recaudó cada uno. ¿Cuánto da por disco vendido para cada uno? ¿Actualmente a cuánto ascenderá la fortuna de Macartney? Mil trescientos millones de dólares según Mundo Famosos (jeje). Pero el tipo a lo largo de su carrera vendió aprox. 100 millones de copias de todos sus trabajos. O sea que en promedio se llevó 13 dólares por copia. Treinta cuadros de los más caros del mundo (Van Gogh, Renoir, Picasso, etc) alcanzarían para dilapidar la fortuna de Paul.

Me parece que la teoría del valor explica perfectamente la fortuna de Los Beatles.

Saludos

Luk@s

LR dijo...

Pego la nota sobre Paul

http://mundofamosos.portalmundos.com/paul-mccartney-un-musico-con-fortuna-de-sultan/

Jack Celliers dijo...

No es en horas-hombre que podemos valorar el trabajo meramente musical de los Beatles

El trabajo meramente musical no -y yo no planteo eso- pero su fortuna -que es lo que plantea Julián- sí. La fortuna de los Beatles no sería posible sin el aparato de difusión que permite a su música llegar a todo el mundo.

En cuanto al trabajo necesario para ser un artista, me parece un error suponer que no existe. El talento natural, llamémoslo innato, existe; pero ese talento requiere cultivo. De dos personas con idéntico talento musical (supongamos peregrinamente que el talento artístico pudiera medirse) aquél que lo desarrolle, que estudie y que aprenda de otros talentos estará en condiciones de ofrecer un producto artístico superior al tipo que quizás tiene facilidad para componer canciones pero no estudia absolutamente nada.

En el fondo no se trata de algo muy diferente al producto del trabajo de un obrero calificado y hábil comparado con el producto de un obrero poco calificado y poco hábil. Con una diferencia: un bien de uso como una silla puede compararse con otra silla en términos de calidad y durabilidad con relativa facilidad. El producto artístico es más subjetivo; justamente por eso el valor del aparato de promoción, difusión y marketing es mucho más decisivo en la constitución del producto final en el caso de la música que en el de las sillas.

Esto explica que hagan grandes fortunas artistas de cuarta. Los Beatles eran talentosos, nadie lo duda, pero su talento no explica la enorme cantidad de guita que hicieron más que si se los pone en el contexto del moderno mercado de la música. Y esto explica también que tipos igual o más talentosos que los Beatles no hayan hecho un mango. Ese "triunfo cultural" del que hablás no puede de ninguna manera separarse de las condiciones de producción y reproducción del arte en la sociedad capitalista. Los Beatles por sí solos, al margen de la industria, no hubieran podido lograrlo.

Pruebas: los "triunfos culturales" tienen poco que ver con el talento artístico. Madonna también ha logrado un "triunfo cultural", y Ricky Martin, y a nivel local Palito Ortega también logró su "triunfo cultural" en Argentina con un talento musical tendiente a cero. So?

Julián dijo...

Jack, LR, gracias por las críticas que me han hecho.

Martín/Dolmancé, no termino de entender a que te referís con "capital cultural" o simbólico, lo mismo cuando te referís a la valorización simbólica. ¿Estás plantenando que existen espacio de realización de valor fuera del ámbito de la producción?

Mis disculpas si la pregunta es demasiado obstusa, no he leído a Bourdieu más que en el "oficio del sociólogo"

Saludos!

LR dijo...

Julián, una salvedad. El valor nunca se realiza en el ámbito de la producción. Se realiza en el mercado, en el ámbito de la comercialización o circulación de las mercancías. El valor es creado en el ámbito de la producción, ese es su lugar de creación, pero no de realización. Para realizar el valor creado hay que vender en el mercado las mercancías en cuestión (y esto puede ser vender la mercancía traslación para un transportista, la mercancía Mambrú para una discográfica, etc).

Tampoco hay que perder de vista que el capital no siempre participa en la creación del valor. Por ejemplo, el capital bancario lo que hace es redistribuir plusvalía entre capitalistas. Le presta la plusvalía ahorrada por un capitalista a otro que promete extraer suficiente plusvalía para devolver lo prestado más un interés equis. Así acumula el capital bancario. El capital comercial acumula comprando barato y vendiendo más caro (generalmente llevando los productos del capital industrial al consumidor).

Saludos

Luk@s

Julián dijo...

Lucas, tenés razón, el valor se realiza con la venta. Fue un lapsus, el valor está incorporado en la producción.

Martín, con respecto a tu segunda contestación, tengo algunas dudas:

Vos decís: "Porque, digamos, no hay límite teórico para la especulación. No hay, en principio, límite para la distorsión subjetiva del valor. Pero hay un límite real, físico, de la explotación."

No entiendo qué quiere decir esto. No parece que la explotación tenga un límite real, si como vos decís

"La economía mundial crece a un promedio del 3% anual, y al mismo tiempo cada vez más personas "sobran" y de hecho son expulsadas por la fuerza por fuera de los márgenes de supervivencia."

Salvo que el límite este dado por eso de que el capitalismo está objetivamente condenado a desaparecer.

Ahora, vos decís: "¿Los grupos de poder son todos Beatles que triunfaron en el campo cultural, o más bien se enriquecieron como consecuencia de explotar trabajo ajeno?"

Bueno, supongo que estaremos de acuerdo en que no alcanza con explotar trabajo ajeno para convertirse en un grupo de poder. Google o Monsanto explotan menos trabajo que Kosiuko o Cheeky. Me tengo que ir a trabajar.

Saludos!

LR dijo...

El capital, para crecer, debe necesariamente explotar fuerza de trabajo. La explotación se da cuando el capitalista obtiene del trabajo del obrero más de lo que éste necesita para vivir. Si un obrero necesita $ 100 diarios para vivir, forzosamente deberá producir un valor superior para que el capitalista pueda acumular. Sino, no sería posible ya que el capitalista estaría pagando al obrero el mismo valor que este produce ¿De dónde saldría la ganancia en ese caso? La diferencia que se apropia el capitalista es lo que se denomina plusvalía. Eso es explotación. Efectivamente hay capitales que pagan salarios más altos que otros pero eso no significa que unos exploten y otros no.

En este sentido, la explotación tiene un límite. Ese límite lo impone la lucha de clases. Si fuera por el capitalista los trabajadores producirían por el mínimo posible, la mayor cantidad de horas que se pueda. Pero para eso los trabajadores deben aceptarlo o, por lo menos, no deben oponerse eficientemente. Sin embargo, hace ya más de un siglo que los trabajadores se organizan y luchan por la jornada de 8 horas. Esto pone un límite a la acumulación de capital. Lo mismo que el aguinaldo, los aportes previsionales, las vacaciones pagas, las indemnizaciones por despido o accidente, etc.

Saludos

Luk@s

dolmancé dijo...

La pregunta de Julián es cómo explicar la fortuna de los Beatles desde el punto de vista de la teoría del valor. Yo lo veo como una excepción, una anomalía de la ley del valor. Me explico:

Lo que hizo millonario a Paul McCartney no fue cumplir una jornada laboral.

Tampoco amasó su fortuna explotando a los trabajadores de las discográficas.

Lo que le permitió juntarla con pala fueron los derechos de autor.

No ignoramos el rol de la industria cultural y la incorporación de trabajo en la mercantilización de la obra, es decir, su reproducción como mercancía. La ley del valor explica la acumulación de capital por parte de las discográficas y la industria cultural en general. Pero acá el punto es cómo Los Beatles se hicieron millonarios.

Una cosa no es independiente de la otra. Justamente, por eso digo que la fortuna de los Beatles queda inscripta en la lógica general del valor al integrarse a las condiciones de producción del capitalismo. Pero no deja de ser una anomalía.

Porque no veo cómo podríamos determinar el trabajo abstracto medio que explique la acumulación de capital en este caso. ¿Cuál sería el costo social de producción? Insisto, es un caso puntual, una excepción a la regla. ¿Qué explica mejor la dinámica del capitalismo? ¿Sus leyes, o las excepciones a sus leyes? Esto es muy importante porque si hay una consecuencia política de ignorar la ley del valor es el ocultamiento de las relaciones de producción que la sustentan. Pongamos las cosas en perspectiva.

¿Cómo determinar la magnitud de los valores según el tiempo de trabajo socialmente necesario para producir derechos de autor?

La propiedad intelectual funciona como trabajo muerto. Es como si fueras el dueño de una máquina que vos mismo inventaste, y cuyo tiempo social de producción es indeterminado. Pudiste haber tenido una idea súbita o tal vez hayas estado años componiendo una canción. No hay forma de saberlo y en todo caso no se mide en horas-hombre, ni hay una media social.

Pasa lo mismo con la propiedad de la tierra: Algo que no tiene valor pasa a tener precio a partir de que alguien se lo apropia. Hablo de valor en términos estrictamente marxistas. Es decir, se le asigna un precio a algo que no contiene trabajo en su forma equivalencial.

En ese sentido los productos culturales no tienen un valor, aunque sí puedan tenerlo sus soportes materiales en caso de que sean convertidos en mercancías. En el ejemplo de Van Gogh, más aún: Son obras únicas, irreproducibles. Por más trabajo que haya en la réplica, por más tecnología que se haya usado para copiarla, difícilmente se alcance el valor de cambio del original. Porque al no haber valor es inútil intentar hacer un análisis de cómo el valor se traduce en precio.

Por otro lado la propiedad intelectual tiene un efecto monopolizador que afecta no sólo a la creación sino también a reproducción mercantil de la obra musical. Por ejemplo, la mayoría de los CD son fabricados en China. Los chinos tienen que pagar derechos de patente a los inventores del CD; y esos derechos representan una parte importante de los costos de producción.

dolmancé dijo...

El trabajo es la única fuente de creación de valor. Pero no es la única fuente de creación de precios. Hay cosas que no tienen valor, no tienen trabajo abstracto objetivado, pero sí tienen precio. La ley de valor debe entenderse en un sentido general. No se trata de una proporción directa al trabajo incorporado a cada mercancía sino de la cantidad de trabajo social medio contenido.

Para mí la clave está en la acumulación inicial del capital. Así como progresivamente se fueron privatizando los medios de producción, también se van privatizando los productos culturales a medida que surgen. El capitalismo recurre a mecanismos cada vez más violentos e invasivos para mantener la lógica de la escasez en los terrenos aún no conquistados. Tengan en cuenta el debate sobre la propiedad de la información genética humana. Es como una profecía autocumplida. Hasta la solidaridad cae dentro de la lógica de mercado: “con la compra de este artículo donás 2 centavos a la fundación cadorna”.

Respecto del capital cultural

Cuando digo que hay un triunfo cultural en la obra de los Beatles me refiero a que más allá de las relaciones sociales en las que se inscriben la producción y la reproducción de la vida, hay un reconocimiento simbólico, una valorización subjetiva en el campo artístico de acuerdo a reglas y mecanismos propios de ese campo. Por supuesto, esta valorización subjetiva se traduce en términos materiales.

Pero un producto cultural no se valora en cantidades de trabajo. No es que a mayor costo de difusión y mayor preparación del artista, etc., se da un mayor valor del producto cultural. De hecho esto no es así de lineal para ningún tipo de mercancía. En el caso de los productos culturales no podemos omitir la apropiación que precede a su transformación en mercancías.

No todo es cosa de grabar, reproducir, difundir. Está el contenido en sí. Esto no es mecánica. Los Beatles vendieron millones de discos, muchos más de los que vendió Christina Aguilera (no digo Madonna porque no me parece que sea sólo un invento de marketing). Sin entrar en consideraciones musicales, por más trabajo de difusión que hagan de Chris Aguilera, por más guita que pongas en estudios de grabación, clases de canto, pilates y peluquería, por más reproducción al infinito que hagas de sus discos, es un fenómeno temporal, el reconocimiento cultural es efímero, apunta preferencias de consumo que se agotan de la noche a la mañana.

Claro que esto no significa que Christina Aguilera no pueda ser millonaria; de hecho imagino que lo es. Pero los discos de los Beatles se siguen reproduciendo con el paso del tiempo porque lograron un lugar de referencia propio. Durante generaciones se escucharon y versionaron sus canciones y sus letras. Lo mismo a futuro. Lograron una impronta estética. El mundo no es el mismo antes y después de los Beatles. Son una influencia casi ineludible en el campo cultural. Cierta parte del legado de los Beatles no tiene dueño.

Es cierto que muchas veces el valor de las obras es proporcionalmente inverso a lo extendido de su público. Pero esto es una consecuencia y no una causa de la mercantilización.

dolmancé dijo...

Julián:

¿Estás plantenando que existen espacio de realización de valor fuera del ámbito de la producción?

No; más bien digo que hay una relativa autonomía. Necesito comer para tener sensibilidad artística, pero no quiere decir que a mejor comida mejores gustos musicales. Hay una producción social de subjetividad, pero también hay determinantes culturales que reproducen las relaciones sociales.

El problema dentro del capitalismo es que no hay una planificación social de la producción, es decir no hay una racionalización de las necesidades sociales. El móvil de la producción es la búsqueda de beneficio por parte de productores independientes.

La realización del valor, en el capitalismo, se da en el intercambio. Pero la generación se da en la producción, y su única fuente es el trabajo. Cuando algo no tiene valor pasa a tener precio es porque alguien se lo apropió.

dolmancé dijo...

Bueno, supongo que estaremos de acuerdo en que no alcanza con explotar trabajo ajeno para convertirse en un grupo de poder. Google o Monsanto explotan menos trabajo que Kosiuko o Cheeky. Me tengo que ir a trabajar.

La respuesta a esto tiene que ver con la transferencia de plusvalía relativa y la composición orgánica del capital. Requiere de un cuidadoso desarrollo que dejaré para otro momento.

... y después decís que tus preguntas son "obtusas".

Julián dijo...

Bueno, me han aclarado muchas cosas gente. Les agradezco de verdad.

Asumo que me faltan toneladas de lecturas, pese a haber leído el tomo I del Capital temo no haberlo entendido lo suficiente. Pero veo que el marxismo es un campo realmente fecundo.

Espero la respuesta sobre la distribución de plusvalía...

Abrazo!

Jack Celliers dijo...

Dolmancé, yo no digo que no pueda haber excepciones a la ley del valor, o que no pueda haber anomalías. Lo que digo es que si hay, hay que demostrarlas y lo que ofrecés no me parece ninguna demostración.

Lo que hizo millonario a Paul McCartney no fue cumplir una jornada laboral.

Tampoco amasó su fortuna explotando a los trabajadores de las discográficas.

Lo que le permitió juntarla con pala fueron los derechos de autor.

(...)La ley del valor explica la acumulación de capital por parte de las discográficas y la industria cultural en general. Pero acá el punto es cómo Los Beatles se hicieron millonarios.


No me parece tan difícil descubrirlo: si podés explicarte el origen de la guita de las discográficas me resulta extraño que te resulte oscuro el origen de la guita de uno de sus poderosos asociados comerciales, en este caso PMcC.

La discográfica actuó como un intermediario entre Paul Mc Cartney y el público masivo, ofreciendo a PMcC mucha guita, guita que la discográfica obtiene a partir de la distribución masiva de las obras de PMcC (y de muchos otros, talentosos y no) ¿Por qué razón la discográfica ofreció un jugoso trato a los Beatles? ¿Porque eran artísticamente buenos? Obviamente no. A la industria discográfica le interesa que la materia prima que le provea el artista le permita crear un producto vendible, independientemente de su carácter artístico.

PMcC se convirtió en asociado de una industria multimillonaria proveyéndola de una materia prima -su arte- a la que la industria supo sacarle el jugo, ¿Cuál es el misterio?

Ergo: la fortuna de PMcC proviene de la misma fuente que las discográficas: el trabajo sin el cual la música de PMcC no hubiera llegado a ningún lado.

Cuando digo que hay un triunfo cultural en la obra de los Beatles me refiero a que más allá de las relaciones sociales en las que se inscriben la producción y la reproducción de la vida, hay un reconocimiento simbólico, una valorización subjetiva en el campo artístico de acuerdo a reglas y mecanismos propios de ese campo. Por supuesto, esta valorización subjetiva se traduce en términos materiales.

El reconocimiento artístico a la obra de los Beatles tiene peso propio, como lo tiene la calidad de cualquier mercancía en la sociedad capitalista. Es verdad: los Beatles son mejores que Christina Aguilera, permanecerán en la memoria colectiva como un clásico y seguramente eso les permitirá a PMcC y los descendientes que tenga (o quienes obtengan los derechos) colectar mucha guita por derechos de autor.

Si se quiere, el hecho de que las obras de un artista sean vendibles durante mucho tiempo indica sin duda una calidad: no es posible promocionar un bodrio indefinidamente. Pero tampoco creo que ocupar un lugar de popularidad en la historia del arte sea sinónimo de calidad artística. Tampoco antónimo. Simplemente no me parece que tenga un pomo que ver.

Jack Celliers dijo...

Pero algo me parece evidente: esa impronta que dejaron los Beatles (que es la que les permitirá seguir juntándola con pala aún después de muertos) no hubiera sido posible si los Beatles se hubieran negado tozudamente a entrar en el circuito comercial. Serían una banda de culto, incluso tendrían quizás bastante guita... pero mucha menos.

Más aún: es posible convertirse en un ícono cultural y no ver un mango. Las razones por las que te convertís en parte de la cultura son muchas, el talento es una de ellas, pero no la única. Yo como aficionado a la música dudo seriamente que la guita que ganaron los Beatles y su leyenda corresponda realmente a su talento musical, creo que hubo muchos músicos mucho más talentosos que ellos que no tuvieron tanto reconocimiento. Y esto se debe a que lo que escuchás por la radio se convierte en la banda de sonido de tu vida, está presente en muchos momentos y vivencias, etc. Pero no es necesariamente la mejor música. Yo escucho con mucha nostalgia clásicos de los '80 y me encantan, pero Jun Togawa me parece mucho mejor de lejos.

No sólo eso: el poder de los medios permite al músico airear sus ideas sobre cualquier cosa, ser conocido por factores extramusicales, convertirse en farándula y bla bla. Digámoslo: John Lennon musicalmente no era ningún genio, algunas canciones de los Beatles son realmente malas (Ticket to Ride es imbancable), y su versatilidad musical deja mucho que desear.

Y Christina Aguilera quizás no, pero Madonna y Michael Jackson quedarán como íconos pop de los '80, porque lo son. Y sin embargo musicalmente hablando son muy inferiores a grupos tan desconocidos como Hikashu o Koenji Hyakkei, cuya impronta en la cultura de nuestra época será con seguridad mucho menor -al menos por mucho tiempo- que la de Madonna.

Por eso, no creo que haya nada especial en los Beatles, ni que su popularidad se deba a ninguna anomalía inexplicable. Tampoco creo que la popularidad, incluso prolongada, signifique demasiado artísticamente hablando. La guita que hicieron se debe sencillamente a que vendieron muchos discos durante mucho tiempo ¿Significa que fueron buenos artísticamente hablando? Probablemente ¿Significa que esa guita y fama que lograron indica exactamente qué tan buenos artistas fueron? Me parece un criterio demasiado rígido y simplista. La guita y la fama se debieron a que su arte era vendible, pero dudo que "vendible", incluso "vendible durante mucho tiempo" indique nada más que... eso: "vendible durante mucho tiempo".

dolmancé dijo...

JC, amiguito, no estoy planteando ningún "misterio".

Mi punto es que la propiedad intelectual es una anomalía dentro de la ley del valor. Y lo aclaré varias veces: esto no significa que no se inscriba dentro de la lógica general de la acumulación capitalista. Puede verse como una transferencia de plusvalía recompensatoria hacia el creador o propietario de la obra. O como un parche para incorporar los derechos de autor en el terreno de la propiedad privada. O como una forma de trabajo muerto apropiado por el artista. Pero al menos en este caso no está ligado a ningún tiempo socialmente necesario de la creación artística. Me remito a las razones que di antes. La lógica de la acumulación, la sucesión de crisis periódicas y el mecanismo de formación de precios sigue su curso sin alterarse por estas excepciones.

Otra cosa: Para mí hablar de talento en el arte es como hablar de calidad en una relación amorosa. No hay parametrización posible, no hay magnitudes medibles ni mucho menos estandarizaciones. De todas maneras el debate sobre la pureza de los juicios estéticos no me convoca en este momento. Por ahora sólo te doy la razón en que canciones como Ob-La-Di, Ob-La-Da son una patada en los huevos.

Jack Celliers dijo...

Pero al menos en este caso no está ligado a ningún tiempo socialmente necesario de la creación artística

Los músicos se presentan a las discográficas como vendedores de materia prima (su arte), las discográficas eligen entre la materia prima de mejor calidad (que para ellos sería la música que permita componer un producto final más vendible) y proponen al artista un contrato por el cual pueden quedarse con un porcentaje del revenue de las ventas durante tantos años.

La música tiene la ventaja (al contrario de la pintura, en la que la diferencia entre original y reproducción cuenta mucho para el coleccionista) de ser una materia prima que una vez producida (grabada) puede ser reproducida -gracias a los modernos medios de grabación- con muy poco trabajo humano, no hace falta volver a meterse en el estudio de grabación y volver a cantar. El trabajo de reeditar una obra no requiere del artista sino que simplemente se trata de regrabar lo ya grabado y distribuirlo. El artista se asegura mediante contrato una participación en el revenue de las futuras regrabaciones de su obra, en otras palabras: exige a la discográfica que parte de la plusvalía que extraerá a los trabajadores durante el proceso de regrabación y redistribución se le pague a él. Es una negociación entre el proveedor de materia prima y el fabricante del producto final, sólo que en vez de cemento (que hay que proveerlo cada vez para la construción de un nuevo edificio) se trata de canciones (que no hace falta sino volver a grabar).

Vos hablás del tiempo socialmente necesario para la creación artística, pero lo que ocurre es que aquí no se trata de "creación" ninguna sino de reproducción y distribución de lo ya creado. El artista en realidad no está creando absolutamente nada, provee por única vez una materia prima que luego la discográfica puede usar para crear infinitas veces el mismo producto sin necesitar que el artista vuelva a proveer la materia prima.

En cuanto la valoración del arte... acuerdo con reservas. El arte es subjetivo, es cierto, y lo único que puede decirse es "me gusta" y "no me gusta", hace rato que dejé de creer en las trampas del "buen gusto". Sin embargo el arte es también técnica ¿no? Es posible decir sin temor a equivocarse que el registro vocal de Jun Togawa es infinitamente más variado que el de Madonna, o que tal artista toca la guitarra con mayor habilidad que otro. Las relaciones entre la técnica y la estética son complejitas...

dolmancé dijo...

JC,

El tiempo socialmente necesario es un concepto teórico clave en la formulación de la ley del valor; y no tiene constatación empírica. Está directamente relacionado al tiempo medio consumido socialmente para producir determinada mercancía. Supongamos que sumando toda la producción tenemos una hora-hombre abstracta, que incluye tanto la del obrero raso como la del trabajador más calificado. Es un promedio. No tiene existencia física, es una abstracción teórica.

Pero si se quiere estudiar la competencia y la formación de precios no podemos mezclar peras con bananas. En una determinada sociedad, en un momento determinado, puede concebirse un costo social medio para producir, digamos, camisas. Si una empresa automatiza su producción comprando máquinas logrará producir camisas usando menos horas-hombre-abstractas que la competencia. Claro, la máquina es trabajo muerto, la fabricación de la máquina se llevó puestas unas cuantas horas-hombre-abstractas cuando fue producida. Pero si consideramos el ramo "camisas", o más generalmente "vestimenta", vemos que la empresa con mayor composición orgánica del capital (mayor automatización) logrará producir a menor costo social, y por lo tanto recibirá una transferencia de plusvalía relativa por parte de la competencia. Es decir por parte de otros productores de camisas que explotan como nunca a sus trabajadores para tratar de igualar ese ritmo de producción. Esto es en gran parte así porque la sociedad recompensa a aquel productor que al haber adelantado capital en la automatización de la fábrica logró producir camisas a menor costo social (teniendo en cuenta el tiempo socialmente necesario para producir camisas).

En la produccion artística no hay fábricas. Me refiero a lo netamente artístico, al trabajo creativo genuino; porque es cierto que existen laboratorios de productos culturales, pero no es el caso de Los Beatles. No hay forma de saber cuánto cuesta socialmente componer una canción, o pintar un cuadro, o escribir un libro o una obra de teatro. No hay una relación directa con el costo social de formación del artista, o con el tiempo que el artista dedicó al producir su obra. Tampoco hay automatización posible porque incorporar trabajo muerto en la obra cultural es hacer plagio. Mucho menos hay una media social, un costo social estandarizado y comparable. La obra artística se inscribe en la lógica capitalista a través de la industria cultural, que transforma el producto cultural en mercancía. Es decir, le da una forma mercantil, la reproduce en masa, y la ofrece en un mercado. Ahí entra a jugar la ley del valor. Pero en lo que respecta al trabajo artístico en sí, repito: no hay relación directa. Por eso existen los derechos de autor, que funcionan como un parche. Es la forma en que los productos culturales son por la fuerza llevados a la lógica del valor. Esa traducción tiene la forma de una apropiación. Un mecanismo muy parecido a la renta de la tierra, aunque con mil salvedades.

Ahora che, sos mufa. Nombraste a Michael Jackson y se murió. ¿Te puedo pedir un favor? Te mando un mail con una lista de artistas... ¿no los nombrarías en mi blog?

dolmancé dijo...

[...] provee por única vez una materia prima que luego la discográfica puede usar para crear infinitas veces el mismo producto sin necesitar que el artista vuelva a proveer la materia prima.

Ojalá muchos trabajadores pudieran hacer lo mismo. Imaginate, van a la fábrica un día, hacen su trabajo, y vuelven a casa. De ahí en más cobran un sueldo de por vida por un sólo día de trabajo.

Por eso digo, los derechos de autor son una anomalía de la ley del valor.

Pero no es esa pequeña anomalía la que explica los vaivenes del capitalismo.

dolmancé dijo...

Amigos lectores, dado que JC inició este debate y no quiero que me cobre derechos de autor, los invito a seguirla acá.


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